martes, 28 de mayo de 2013

OTRO TECHO DESCONOCIDO




Después de un acalorado día, me desparramé en mi cama mirando el techo de mi cuarto. Lo inspeccionaba de lado a lado, espacio por espacio, esquina por esquina; tratando de descubrir alguna clave, una señal, una familiaridad, a ese vacío y blanco espacio cuadriculado.

Aunque muchos me tilden de orate y chiflado, intentaba iniciar una plática mental con aquella cubierta de cemento de cinco metros cuadrados. Preguntarle si nos llevaríamos bien, si guardaría mis más febriles devaneos sentimentales, si sería cómplice de mis arrebatos nocturnos, si no se burlaría de mí al verme reír, gritar, llorar o las tres cosas juntas; si me extrañaría durante mi ausencia, o si en todo caso creería – como muchos de ustedes – que soy un loco más, que habla con su techo. Lo digo de esta manera porque, aunque muchos no lo sepan, me acabo de mudar.

El mudarse, señores, es hacer un cambio radical en tu vida, es como despojarte de un objeto por el cual has desarrollado una gran cantidad de sentimientos. Es como tener un celular con el cual has compartido una infinidad de momentos, que te acompaño a todos lados, te sacó de apuros, capturó a través de fotos momentos inolvidables pero que con no mucho dolor te desprendes de él para darle la bienvenida al nuevo y mejora iphone.

Mudarse de casa no es solo desmantelar el pesado escenario que montaste durante todo ese tiempo. Es decir, no es guardar en cajas los objetos preciados, embalar con cartones las cosas frágiles, ni envolver en periódico los platos y vasos de porcelana. Mudarse de casa implica dejar atrás una serie de recuerdos y vivencias de las cuales fuiste el protagonista principal; es decirle adiós a ese lugar donde celebraste tus triunfos, juergueaste hasta morir, te reuniste con tu patas los viernes por la noche en los llamados “viernes de calzoncillos”, brincaste de alegría cuando recibiste la llamada de tu enamorada diciéndote: “Amor, ya me vino”, gritaste los pocos goles de la selección, lloraste a solas entre esas cuatro paredes mientras veías “Diario de una Pasión” y claro, te amaneciste - acompañado de una taza de café - escribiendo post para que luego sean colgados en tu blog.

Es normal tener el apego a las cosas materiales, pero una vez que se inicia la mudanza, es hora de descolgar cada diploma, retirar cada foto y despintar cada graffiti. 

Desde que tengo uso de razón, me di cuenta que era preso de un instinto inestable. Sin querer, cambia constantemente las cosas, no podía estar mucho tiempo en un solo sitio, era lo que se denomina un nómada. Ojo señores que no tiene nada que ver con mi yo sentimental o mi toma de decisiones, no suelo ser voluble en ese aspecto, solo en los sitios que frecuento. Así que como buen gitano, le encontré el lado positivo al mudarme de casa. No solo se trata de sentir pena por lo que dejas atrás,  más bien, de sentir emoción por lo que vas a empezar, es como regresar un expediente a fojas cero. Desde luego que el nuevo espacio que vas habitar, viene acompañado de nuevas experiencias, nuevas amistades, nuevos vecinos, nuevas juergas y claro - desde luego - nuevos amoríos.

Lo único fregado de mudarte es el pesado trabajo de acomodar todo nuevamente, y no solo eso, sino que también tienes que ubicarle un lugar a tus pertenencias de acuerdo a los espacios físicos de tu nueva residencia domiciliaria. Jalar los muebles, acomodar el televisor, instalar tu cama, conectar cables, limpiar las cosas que se ensuciaron en el traslado, desempacar la ropa, abrir cajas y desde luego, examinar y desechar lo que ya no te sirve.

Algo de esto último me sucedió el otro día. Mientras movía mi cama, colgaba las cortinas y llenaba la biblioteca con libros y chucherias, me tope con una caja polvorienta  y sellada que decía “recuerdos de A” (los que no saben, A es una ex enamorada con la estuve muchos años), así que, en un acto entre nostálgico y masoquista, lo abrí. Al mismo estilo del videoclip  Dime de Max Pizzolante, deje de limpiar y me senté con las piernas cruzadas a ver fotos, tarjetas de cumpleaños, medallas, pulseras, collares con tu nombre grabado en un grano de arroz, a leer cartas escritas en una hoja de cuaderno, a reír (o llorar) de los posavasos en los que ella me escribió una dedicatoria. Es bien raro eso. Es como husmear en tu pasado y sentir – por unos segundos – que en tu interior hacen corto circuito algunos cables chamuscados. Es como si tu memoria intentara abrir una puerta que tú mismo habías clausurado.

Hay muchas personas que le gusta guardar esos recuerdos, esos souvenirs que dejan las relaciones que se rompen. Yo, por el contrario, intento deshacerme de ese conjunto de recuerdos que me provocan incómodos flashbacks, no como un intento de escapar del pasado, sino mas bien para despedirlos oficialmente y darle las gracias por los servicios prestados, ya que de nada me sirve retenerlos si ya perdieron su valor simbólico y dejaron de cumplir su finalidad original que era hacerme sonreír.

Aun no termino de arreglar y acomodar algunas cosas; más que pesado, me da flojera mover las sillas, muebles y roperos que aun están esperando ser ubicados; siendo sincero, también me da un poco de pánico seguir rebuscando las cajas selladas y encontrar algún otro recuerdo del pasado que me ponga nuevamente feeling. Antes que seguir husmeando en el pasado, prefiero recostarme en mi cama, con la mirada hacia arriba, y platicar con mi techo, tratando así de negociar los acuerdos de esta nueva convivencia. 



Edición y Fotografía: Dessiree Ramos Angeles (la estresada y clandestina Dessita)

Facebook oficial del blog:



[Este tema de Max Pizzolante, fue la canción que sonó en mi cabeza en el preciso momento que me senté a revisar la caja del recuerdo, si no fuera porque esto lo publico en internet, diría que lloré como un descocido. Ojala ustedes también disfruten de la canción. Abrazos]


domingo, 28 de abril de 2013

TODOS MENTIMOS




A estas alturas de mi vida, reconocer que yo también he soltado de vez en cuando un par de mentiras, es algo que no me molesta. Todos, absolutamente todos los seres humanos hemos dicho alguna mentira para solucionar un imprevisto, un pequeño problema o convencer a alguien de hacer algo.

Para esto, el ingenio del ser humano ha creado un catálogo de mentiras perfectas para salir delicadamente de cualquier aprieto. Es por esto mismo que he percibido que existen varios tipos de mentiras. Hay mentiras verdaderas, mentiras creíbles, mentiras piadosas y hay una clase en especial a la que llamo “mentiras estúpidas”.

Desde niños solemos mentir con frecuencia para salir de algún problema temporal, la mayoría de veces son mentiras amateurs dignas de todo infante, como por ejemplo: “Se cayó solo y se rompió”, “ya estaba así cuando yo vine” o la grandilocuente “mamá yo no fui, fue el perro”.

Llega la época escolar y las mentiras van en subida, los púberes y adolescentes por lo general son más descarados al mentir, lo digo así, porque normalmente no se dan cuenta que al decir una mentira cometen el error de delatarse al minuto siguiente.

Quizás a más de uno le ha pasado exactamente lo mismo, estás en una fiesta y sacas a bailar a una chiquilla, y ella en lugar de ser franca y reconocer que no le gustas (y corresponder así el gesto sincero y transparente de haberla elegido como pareja momentánea), busca un pretexto para decirte que no, apelando de esta manera a las mentiras del tipo: “es que estoy cansada”, “es que estoy con enamorado”, o la peor “es que estoy con mi amiga”, ¡Ja!. Claro que sacrificadas que son. Pero basta que las invite a bailar un tipo guapo y grandote y ellas acceden y les importa un bledo dejar a la amiga parada durante cuatro horas. Y lo más trágico es que lo hacen en tu cara, un segundo después de haberse negado a bailar contigo.  

Pero no solo en las fiestas ocurren las mentiras, también suceden dentro del colegio. Quien no ha usado la mentira más popular al comenzar las clases: “Este año sí me pongo a estudiar”, o sea todo bien con que te proyectes metas y quieras salir invicto ese año, pero la verdad de la milanesa es que en el fondo sabes que no lo vas hacer, cometerás toditas tus patinadas una por una, tu propia naturaleza te lo demandará y faltando solo un bimestre para que acabe el año, recién te pondrás las pilas.

Llega la etapa de la universidad y alcanzas un nivel de mentira inimaginable, y lo digo así porque en esta etapa, las relaciones sentimentales, amicales, laborales y académicas vienen con mayor fuerza. La primera mentira que surge y aflora de los labios universitarios es la siguiente: “Yo nunca digo mentiras”. ¡Por Dios!  Éste es el floro más antiguo y la mentira más ruin y tonta que alguien haya podido decir, claro que hay personas que llegan a un grado de mentira que no solo la dicen sino que también arman toda una escenografía a su alrededor para conservar la mentira, y lo peor es que viven esa mentira y la creen.

Mentimos impúdica y descaradamente, si estamos llegando tarde al trabajo, mentimos: “hubo mucho tráfico”, “justo me agarró la manifestación de huelguistas por la avenida”, “tuve un percance familiar”, “la combi en la que iba, chocó” o la seca y popular “ya estoy llegando ya”. Mentimos para faltar: “estoy enfermo”, “tengo cita en la clínica”, “me agarró el paro de transportistas” o la extrema y cruel “falleció mi abuelita”, no sé cuantas abuelitas tenemos, pero siempre las paramos matando. La verdad de todo esto, es que fingimos y expresamos sentimientos que no existen, en vez de decir “me quedé dormido”, “me demoré en bañarme”, “Ayer la hice hasta tarde con mi pata” o “estoy de boleto”, simplificamos nuestros errores con mentiras, piadosas o estúpidas, para evitarnos así todo el repertorio de quejas y llamadas de atención.

Otro tipo de excusa para mentir es en un bar, estas con tu enamorada y ella quiere irse porque está aburrida, lo primero que se dice en esos casos es: “amor, solo una más y nos vamos”,” después de esto nunca más vuelvo a tomar” o la más fría “ya la última”. Claro que es la última, pero última que tu invitas, ya que tus demás amigos también saldrán con el mismo floro diciendo que es la última y así hasta que el último de tus amigos ponga “la última” sonaran las 4 de la mañana, ebrios y sin plata.

Mentimos en la calle, mentimos en la casa y mentimos dentro de una relación. Cuando están a punto de descubrirte cualquier infidelidad, también recurrimos a las frases célebres y engaña tontos: “gordito, no había señal por aquí”, “amor, nunca me llegó tu mensaje”, “amor, no puedo hablar, estoy en la biblioteca”, “flaca, luego te llamo, estoy en reunión” y sin dudar la frase más descarada de todas “amor, te juro que ella es mi prima”.

En una disco mentimos para conseguir y obtener lo que sea: “hola, tu cara se me hace conocida ¿no eres la hermana de Diego?”, “flaca solo es un trago no más”, “oye si quieres pasamos primero por mi casa para invitarte un café y  así se te pase la borrachera” o la más descarada “si quieres vamos a un telo a descansar, no te preocupes no va a pasar nada”.

Lo gracioso de todo esto, es que una vez obtenido el acercamiento directo, en vez de continuar el flirteo ocasional de la manera más sincera y franca, seguimos recurriendo a mentiras del tipo: “ya pues, solo un ratito no más”, “Te juro que no te va a doler” y el floro mas antiguo de todos “la cabecita no más”.

Ojo señores, que no solo los hombres mentimos en ese aspecto.  También en el sexo las mujeres tienen en la mentira un arma de largo alcance. Ellas pueden falsear un orgasmo y hacernos creer que somos unos papis machazos. Los hombres, en cambio, no podemos: la eyaculación es el rastro, la prueba inapelable del placer obtenido (eso explicaría por qué algunos hombres, después de terminar una relación sexual – asaltados por la tormentosa duda de un posible orgasmo fingido – hacen bochornosas preguntas como ¿llegaste?, ¿te gustó? o ¿qué tal estuve?).

Pero no solo es mentirnos en el sexo, sino también después de él. Muchas mujeres en plan de mojigatas puritanas, suelen bombardearnos con excusas del tipo: “¡Ay! no se qué vas a pensar de mi”, “yo no acostumbro hacer esto”, “es la primera vez que me pasa”, “lo que pasa es que tu causas un efecto raro en mi”, “debes entender que esto uno no lo hace con cualquiera”. ¡Ja! purita demagogia y falsedad.

Podemos mentir en todos esos aspectos, pero lo que sí me parece cruel e insensible es mentir para terminar una relación. Sé que a todo el mundo le cuesta trabajo concluir una relación y para evitar dar la estocada final que destruya nuestro corazón, solemos recurrir a las mentiras más absurdas e increíbles: “el problema no eres tú, soy yo”, esta por ejemplo me parece la excusa más absurda del planeta, una porque ya esta gastada y dos porque parece la frase de un empleador que se excusa de contratarte porque estás “sobre calificado” para el puesto.

Pero hay algunas que son muy melodramáticas y para ello te preparan, para que recibas la mentira más mentecata de todas: “nunca nadie me hizo reír como tú, sabes que eres un chico especial, pero creo que necesitamos un tiempo”,  lo peor es que nunca precisan cuanto. Claro, lo que no te dicen es que conocieron a otro pata que les movió el piso y están intentando averiguar si hay futuro con ese sujeto o no.

Creo que de todas las mentiras y frases con repertorios bien preparados, me quedo con mi favorita: “¿Acaso crees que es fácil para mí? Es probable que tú encuentres a otra, en cambio yo siempre me quedaré con la duda de si tomé la mejor decisión. Además esto lo hago por los dos. Si realmente me amaras como dices, entenderías mi decisión, me apoyarías y me dejarías ir. ¿O es que realmente no me amas?”


Edición y Fotografía: Dessiree Ramos Angeles (la inmaculada y explotada Dessita)

martes, 9 de abril de 2013

INTENTANDO EXORCIZARME





Salí de la ducha, me amarre la toalla a la cintura como si fuera un atuendo romano; mi ropa me esperaba lista, tendida en la cama. Me alisté en 10 segundos, cogí mi mochila y salí disparado rumbo a la cuadra 37 de Benavides. Aunque muchos de ustedes no lo crean, me dirigía rumbo a un “Retiro Espiritual”. Ya lo sé, alguno por ahí dirá: “y esta rata, de cuando acá va un retiro si ni a la iglesia ha ido”, “que gracioso, seguro va porque quiere gilearse alguna fulana” o peor aun “seguro lo han obligado a que vaya”.

Aunque cueste creerlo, me dirigía por mi propia voluntad a un retiro espiritual de la parroquia de Chama – Surco. Quizá no tenía todo el ánimo del mundo, pero algo si estaba claro, había prometido ir a ese retiro y tenía que cumplirlo cueste lo que cueste.

Mientras me desanimaba dentro del ómnibus que nos llevaría a las soleadas praderas de Ñaña, recordaba con no mucho entusiasmo mi transcurso por algunos grupos religiosos.

La mayor parte de mi infancia y adolescencia transcurrió en el colegio parroquial San Vicente de Paul, y aunque en ese entonces no asistía a los retiros que celebraban, si me era grato asistir a cuanta ginkana, kermes, verbena y fiesta colegial celebraban.

Como podrán darse cuenta, recibí una educación religiosa desde muy pequeño, los valores marcados, los principios morales arraigados y el respeto hacia el prójimo, eran normas que se cumplían a rajatabla, y ni que decir de los pensamientos impuros, estaba prohibido mirar de manera lascivia a tus compañeras de clase. Claro, a la edad de 10 años lo único en que pensamos los hombres es en jugar pelota, mirar tele y dormir.

No fue hasta que cumplí 14 años que mis pensamientos mojigatos y puritanos, se tornaban lúbricos  y sátiros. Lo digo de esta manera, porque, por aquel entonces fui invitado por una monjita (amiga de mi abuela) a una excursión del colegio San José de Ica (colegio solo de mujeres). Para muchos el colegio San José no era cualquier colegio. Era privado, exclusivo, un poco aristócrata y – desde luego – repleto de chicas lindas.

Ir de excursión con puras chicas de tu edad, atléticas, joviales, alegres y perfectas en todo sentido, era como decirle a un mono que no coma bananas estando rodeadas de ellas. Apenas las vi, temblaba de nervios, me subía la temperatura y duplicaba mis torpezas, si alguna tenia la educación de saludarme y sonreírme, toda mi fe  y mi pureza de alma se hacían picadillo.     

En aquel entonces conocí a muchos asesores espirituales que acompañaban a estas féminas colegialas con el único afán de buscar un ligue o una novia temporal. Es decir, disfrazaban sus verdaderas intensiones bajo una infalible mascara santurrona.

Recuerdo que en aquel entonces uno de los asesores espirituales que no tendría más de 16 años, me explicaba las muchas oportunidades que el retiro significaba. Una de sus anécdotas me causo mucha gracia: “Loco, estas chibolas son bien zanahorias, muchas veces las he tomado de la mano y les he dicho que quiero aprender esas canciones en inglés de las que no entiendo ni un carajo, las abrazaba, las rodeaba por la cintura y apenas se distraían les metía un chupetón, cuando reaccionaban sorprendidas, les aseguraba que esa era una de las enigmáticas maneras en que se manifestaba el amor del Señor en la tierra”. 

Mientras reía a solas en mi asiento recordando aquellos momentos, la gente del retiro me miraba con extrañez y picardía. No pasó mucho tiempo para que el hermano Antonio (guía espiritual del retiro) nos informara que habíamos llegado a nuestro destino. Debo ser franco en algo, nunca había participado en un retiro y esta era la primera vez, y ni bien cruzamos las puertas del santuario católico cristiano, sentí como si estuviera entrando en el reclusorio de piedras gordas.

Ni siquiera habíamos comenzado y ya quería irme, pero con gran optimismo superé ese desaliento temporal. Cenamos temprano, rezamos un par de “padres nuestros” y luego nos fuimos al salón de oraciones para iniciar con los temas preparados.

Después de dos horas de escuchar temas religiosos y cánticos briosos, sentí como mi pecho palpitaba de la desesperación, no es que este despotricando de ese fin de semana, es solo que no estaba acostumbrado a estar tanto tiempo sentado en una reunión de la iglesia. Por lo general, iba muy raras veces a misa y después de ello, sentía un alivio religioso. Como que cumplía con mi parte de ser católico y eso me justificaba para reventar las discotecas los fines de semana. Pero esta vez, después de escuchar las indicaciones y reglas del retiro que eran: no fumar, no tomar, no hablar por teléfono, dormir a las 11 P.M, levantarse a las 6 A.M, estar todo el día escuchando la palabra de Dios con intervalos de una hora para desayunar, almorzar y cenar, y todo eso hasta las 5 de la tarde del domingo, como que me producía una garrotera involuntaria.

Para ser sincero, esa misma noche quise desertar, me estuve pasando casi toda la noche mandando mensajes de texto a todos mis amigos, a ver si alguno se animaba y venia a rescatarme del retiro, pero cavilé en mis acciones y como los machos tuve que quedarme, caballero no más.  Total, lo peor que me podía pasar es que me vuelva cura, pensé mientras miraba el cielo despejado de Ñaña.

A las 6 de la mañana en punto, comenzó a sonar las campanas de la capilla avisando que era hora de levantarse y cual si fuera una trompeta de cuartel, no dejaba de sonar hasta que te levantaras de la cama. El rancho se servía puntual, 8 de la mañana, 1 de la tarde y 7 de la noche. Nada que un entremés a medio día, ni un bocadillo en la tarde o un lonchecito a las 6. Todo eso es pecado, exactamente el de la gula, así que, o te amarrabas el estomago o morías en el intento.

Estaba prohibido fumar dentro del retiro, tampoco se nos permitía tener el celular prendido, como que eso interrumpía las sesiones de oración y claro ni que decir del internet, ella es la madre de todos los pecados con su pornografía latente y sus juegos satánicos virtuales.

Para un individuo tecnosexual como yo (o sea, adicto a la tecnología), el privarme del internet y el celular, era como dejarme cuadripléjico postrado en una cama. No voy a negar que igual llevé mi laptop para que me haga compañía en las noches de soledad, pero eso si, como no me encontraba en una habitación privada sino que la compartía con 10 personas más, tenía que ser prudente con la luz de mi compu y apagarla para que no interrumpa el sueño de los demás.

Como ya lo dije, intenté desertar más de una vez, me era complicado escuchar los temas religioso todo el día. La verdad, no estaba acostumbrado a ese ritmo de fervor y devoción, más de una vez me ampayaron jateando en pleno rezo y encima tenia la conchudes de roncar como un zángano.


En muchas oportunidades me fugaba en plenas sesiones con el floro de ir al baño. Me escabullía por los pasadizos y escaleras del lugar, pero, al mismo estilo del chapulín colorado, no contaba con la astucia de los guías y pastores que siempre me encontraban escondido por ahí. La verdad no sé como lo hacían, en 5 oportunidades me fugué y las 5 veces me encontraron para regresarme otra vez al salón donde se hacían los rezos. Era algo increíble, el lugar era inmenso y a pesar de que me iba hasta la punta del cerro, escalando sus empinadas cúspides, hasta ahí llegaba el guía de mi comunidad,  refunfuñando una frase del tipo: “hermano Alan, no intentes escapar de los brazos del señor”, comienzo a creer que en esa casa de retiro tenían cámaras de vigilancia por todos lados.

En la mañana del domingo, hubo dinámica después de la misa. Consistía en que todos los presentes se acercaran al altar y uno de los muchos guías espirituales, imponía sus manos sobre la cabeza de los demás, si mal no recuerdo era como una especie de reconfirmación del bautismo. Lo extraño y novedoso para mí, es que luego de eso, se desparramaban en el piso, entrando en llanto y shock emocional. Yo, que estaba parado en un rincón hecho una planta, miraba con asombro el estado anímico de las personas que salían después de la imposición de manos. 

Una de las hermanas se acercó a mí para intentar convencerme de que participe de esa dinámica, me abrazó y me dijo que no temiera a lo que al llanto se refería. Mientras tenía sus manos rodeando mi espalda y su voz susurrando mi oído, mi mente automáticamente recordó un episodio parecido de las épocas de adolescente. 
Había una dinámica parecida, en la que las chicas del último año del colegio, abrazaban a los muchachos de segundo y tercero de media que eran parte del grupo católico cristiano. Los rodeaban con sus brazos y les susurraban al oído frases emotivas y religiosas. Una de las supuestas guías espirituales, me abrazo con tal fuerza, que me hizo sentir afortunado y libidinoso, mientras ella me susurraba al oído el amor de Dios en la tierra y que Cristo es nuestro Salvador, yo apretaba con tal fuerza las cuencas de mi rosario. Mientras ella me decía que “Cristo está vivo”, “Cristo es el que te abraza”, “entrégate a los brazos de él”, yo – con las manos empapadas de sudor – luchaba en silencio, manipulando las bolitas del rosario con desesperación, repitiendo una y otra vez los misterios gozosos, los misterios luminosos, los misterios gloriosos y sobre todo los dolorosos.

De nada sirvió tanta piedad, porque en el momento en que a esta fulanita se le ocurrió darme un beso de media luna diciéndome que Cristo es el que te besa, mis impulsos hormonales que había estado reprimiendo como un eunuco, rompieron las ataduras y por debajo de la correa salió a relucir una prematura erección involuntaria. Supongo que imaginarán la cara que puso la chica en ese momento, pero eso ya será historia de otro día.

Catorce años después me encontraba en la misma situación, solo que esta vez sí acepté ser partícipe de esa dinámica. Lo impensable era creer que el simple hecho de que una persona ponga sus manos sobre mi cabeza, iba a generar que entrara en un transe religioso y cual si fuera Linda Blair en el Exorcista, levitara hasta que el demonio fuera expectorado de mi cuerpo. Claro que eso no pasó, pero si soy franco al decir que sentí como si me quitaran un peso de encima, quizás sea porque estaba sugestionado por ver a todos los presentes salir moqueando, pero puedo asegurar que algo me tocó.


Llegó las 5 de la tarde del domingo, el retiro había terminado, fui el primero en subir al bus y el primero en bajar de él llegando a Lima. Debo reconocer que después de todo, fue una experiencia divertida y alegre, me sentía en Paz, y eso, es algo muy raro en mí, normalmente siempre paro acelerado en todo, pero esta vez la calma prevaleció.

Quizá estos 3 días de retiro lograron expulsar al diablito que llevo dentro, o quizá mi yo sátiro y punzante, hizo las paces con mi yo angelical y santurrón. Si es así, la verdad no se cuanto dure esa tregua, pero lo que sí sé, es que me siento renovado y angelical. ¿Alguno me cree?





Edición y Fotografía: Dessiree Ramos Angeles (la santurrona y en ocasiones media lujuriosa Dessita)

Facebook oficial del blog:



Este video va para todos los lectores que vieron la película de terror más intensa de su época, dirigida por el maestro William Friedkin y que  para mi  humilde opinión siempre será un clásico entre el género de terror. Viendo esta escena entenderán como me sentía el viernes por la noche en mi desesperación por fugar




Aviso de Servicio Público 1: Los lectores que no pueden hacer comentarios por motivos de no ser usuarios de esta Web, tienen la opción de hacerlo a través de la URL del perfil de alguna red social. En buen cristiano, deben ingresar en la parte de Comentar como: Nombre/URL, en la parte correspondiente a URL copian el link de la página de su perfil del facebook, twitter o alguna otra red social y el comentario quedara registrado. Gracias “

Aviso de Servicio Público 2: Quiero mandar un saludo especial al hermano Antonio por ser el guía espiritual del retiro, y también porque se prestó para la foto de portada del post. Como le prometí ese día, ayudaré con la difusión y  arreglos de la web parroquial, claro con el apoyo de las intrépidas Dorita, Reyna y la pequeña Carolina.

<ahref="http://www.perublogs.com/top100.php?top=1"><img src="http://botones.perublogs.com/img/perublogs0.gif" alt="Peru Blogs" style="border:0" /></a>

jueves, 14 de marzo de 2013

GRACIAS…TOTALES!!




No puedo expresar la emoción que siento al ver que este blog, este humilde y sencillo blog llamado “memorias de una rata”, haya podido llegar a las “1000 visitas” en tan solo dos meses. 

Quizá a muchos les parezca algo simple y banal, pero para un escritor amateur como yo, poder llegar a las mil visitas me produce, francamente, una extremada secuencia de escalofríos.

Saber que a más de uno le ha parecido familiar las historias que narro en este blog, es algo verdaderamente cool, sobre todo sentir que cada lector se siente identificado con algunas de mis memorias  como para hacer espacio en su aglutinada vida y darse el tiempo para dejar su opinión en un pequeño párrafo, desencadena en mí una alegre mezcla  de emociones.

Cuando todas las tardes reviso el blog y veo los comentarios que muchos lectores del facebook y twitter han depositado, me invade una increíble mescolanza de sensaciones, saber que ellos también quieren ser leídos, expresar sus opiniones, contar su historia, reírse, disgustarse, debatir, expresarse, hace pensar que más que un blog - donde puedas distraerte un rato y quizá robarles una sonrisa - viene a ser como un diario público, donde no solo yo expreso mi opinión sobre un tema o narro un hecho personal de la manera más cómica, sino todos pueden dejar su opinión y narrar en un pequeño párrafo llamado comentario un diminuto episodio de su acalorada vida, la cual tiene una íntima relación con el tema del post.

Como lo dije en alguna otra ocasión, empecé a escribir hace un año en una red social conocida y fue a raíz de la inadvertida llegada de un hacker, que decidí seguir mi trayectoria en un blog. 

En Febrero del 2012 escribí mi primer texto, lleno de melancolía, sufrimiento, despecho y enojo. Para ser sincero, era un párrafo adefesiero, no tenia chispa ni gracia, el texto de marras no era otra cosa que un  post aficionado, unas huachafas líneas dedicadas indirectamente a mi ex enamorada, la cual se había convertido en la principal responsable de mis más febriles devaneos sentimentales. 

Ahora, lo que veo aquí es que las historias que cuento, no son otra cosa que las historias de los demás y en el fondo lo que los lectores hacen al leerme, es leerse a ellos mismos. La sonrisa que dibujan al ver los cómicos títulos, las risas sonoras que imagino sueltan al leer mis singulares post, la pelada de dientes que enseñan al divertirse con las temáticas fotos hechas por la editora Dessita, la verdad no tiene precio, y quizá para todo lo demás existe “Máster Card”. Pero el alegrarles aunque sea un instante de sus días, que estén leyéndome desde su casa u oficina, me genera más que alegría, emoción de saber que hay personas que aprecian a este joven escritor entusiasta.

De parte de este humilde servidor  denominado  y autoproclamado Alan Cris (la rata), de la popular editora, la chata power: Dessiree Ramos Angeles, más conocida como Dessita, de mi gran e inseparable compinche, el  gordo (que en ocasiones es como mi conciencia) y de toda la familia de “Memorias de una Rata”, queremos agradecerles por haber podido llegar a las 1000 visitas, desde aquí y por haber estado ahí: ¡gracias totales!.


Edición y Fotografía: Dessiree Ramos Angeles (la zanahoria Dessita)



Aviso de Servicio Público 1: Quiero mandar un saludo especial a mi hermano del alma, Betto (alias el gordo), el cual cumplió 27 años el martes de 12 de Marzo. Tal y como se lo dije el Sábado en la fiesta sorpresa que le dimos (de la cual aprovechamos para colarnos y celebrar también las 1000 visitas del blog). ¡YA ESTAMOS VIEJOS HUEVÓN! 

Aviso de Servicio Público 2: Gracias a las maravillosas cualidades tecnológicas de Dessita (la editora) sobre las NTIC, ahora, por fin tenemos un facebook oficial de “memorias de una Rata”. Aquí les paso el link para que puedan chequearlo y ver novedades que no puedan encontrar en el blog.  http://www.facebook.com/#!/pages/Memorias-de-una-Rata/142876369215201?fref=ts

sábado, 2 de marzo de 2013

TU AMIGO TE TIENE GANAS





Creo que llegó el momento de decir algo escandalosamente cierto que quizá a muchos les parezca apocalíptico aceptarlo, y es que, como dice el conocidísimo reclame de Sprite, “tu amigo te tiene ganas”.

No pretendo tratar de encubrir lo que en realidad pienso, seré totalmente franco en lo que voy a proferir, arriesgándome a ser merecedor de la antipatía más iracunda de algunas lectoras y amigas del facebook. Y es que, la tesis que estoy sustentando es que la amistad, la verdadera amistad, es la que solo ocurre entre personas del mismo género. Es decir, la de hombres con hombres y mujeres con mujeres.

No estoy siendo machista ni tampoco feminista al señalar que solo existe amistad entre pares de género; es solo que, desde mi punto de vista, un hombre solo puede ser totalmente sincero, franco, verás, verdadero y conversar sin ataduras, con un amigo, con un pata, con un yunta, con tu brother, con tu inseparable compinche, tu cómplice de todas aquellas anécdotas que son tan íntimas que el simple hecho de divulgarlas sería un pecado. 

Con un pata puedes ser totalmente directo y franco, no tienes que privarte de decir groserías, de soltar algún eructo, de meterte una madrugada de PlayStation, de computarte un adolescente promiscuo, inmaduro y atolondrado; tampoco te privas de mirar a una flaca cuando pasa por la calle (es más voltea la mirada contigo), no tienes que estar rogando para ver los partidos de la Champion League y lo más paja es que pueden salir juntos a una disco en plan de pesca, tomar todos los tragos de la barra y emborracharse brindando “por ellas aunque mal paguen”.

En el caso de una mujer, no sucede lo mismo, el hombre siempre va a tener que reprimir todos aquellos impulsos naturales que muchas veces la soltamos entre patas, tenemos que pulirnos al momento de hablar y evitar decir una que otra indecencia delante de ellas. Amén a los chiste machistas y opiniones sobre los cuartos de final de la Liga Europea. Eso, mis queridos lectores, no es una verdadera amistad, quizá alguno de ustedes ya lo habrá intentado, ser sueltos y libres al momento de conversar con una chica y fácil también fueron víctimas de esos reproches de delicadeza con los cuales suelen sentenciarnos las mujeres: “¡Ay, qué asco, como vas hablar así!, “No seas pacharaco pues, no estás hablando con un hombre”, “No seas tan específico con lo que pasó, se más delicado al contar”, “Ay no, a eso te refieres cuando dicen que hablan cosas de hombres”.

Tanto la mujer como el hombre han tapizado esa relación dadivosa entre ambos con el sobrenombre de “amistad”. No es que no exista verdadera amistad entre hombres y mujeres, suelen suceder algunos casos, unos muy peculiares e improbables en los cuales, un hombre puede decir a ciencia cierta y con toda honestidad: “ella es mi amiga nada más”, y  esto solo sucede cuando no te despierta ni desencadena ningún interés sexual. Si aquella mujer no llega a conmover a tu yo hormonal, entonces puede que exista una relación más o menos sincera entre ambos. También existen otros casos adicionales donde sueles decirle amiga a la enamorada de tu mejor amigo, a pesar de que ella sea una despampanante y curvilínea rubia de ojos color miel de la cual evitas pegarle una mirada lasciva, y supongo que la misma regla se aplica a la hermana de tu amigo que para tu mala suerte trabaja de “anfitriona” en eventos empresariales. Mas que amistad, yo creo que simplemente le tiendes ese cartel de “amiga” por una cuestión de respeto a tu amigo mas no por no despertar al mono pipiléptico que llevas dentro.  

La amistad con chicas muy atractivas es una suerte de premio consuelo que algunos hombres se han ganado a punta de intentonas, insistiendo por algún lengüetazo ocasional, y que tras sus incontables desplantes y choteadas, hayan resignado el ser cavernoso que muchos hombres llevamos dentro. He escuchado  a muchas chicas lindas que hablan maravillas de sus amigos, que son caballeros, muy atentos y que son como sus “hermanitos” porque los conocen desde tiempos del cole, pero, que al cabo de un tiempo el “hermanito” no pudo contenerse más, descubriendo así el disfraz que lleva de oveja monce y soltar al lobo hambriento que muy en el fondo es.

Muchos de los hombres utilizamos a veces esa estrategia, entramos como amigos al ver que no tenemos posibilidad de que la chica linda de la clase nos pare balón (aunque muchas veces tarda años en hacer efecto), y es ahí, en el disfraz de “amigo” donde tratamos de demostrar que somos feligreses de buenos sentimientos, dulces, apacibles y que quizá seamos la mejor opción para involucrarse en un amorío. 

Es normal que exista esa atracción entre hombres y mujeres, que se gusten, pero me parece falso que luego digan que son solo “amigos”. Hay cientos de canciones que demuestran lo que digo, una de ellas es Yo Quisiera de Reik y también  cualquier temporada  de friends validaría aun más mi tesis.

Es solo cuestión de tiempo para que un “amigo” saque a relucir el caballo semental que convive en su pellejo, quizá una noche de copas sea suficiente para desencadenar al Badani adolescente que hemos intentado reprimir.

Muchos pensarían que estoy equivocado, que la verdadera amistad entre hombres y mujeres si existe, si es así, entonces estoy dispuesto a leer cualquier argumento que pueda rebatir mi tesis.     



Edición y Fotografía: Dessiree Ramos Angeles (la dulce y arrebatada Dessita)





[Les dejo este video sobre el conocidísimo spot publicitario de Sprite, donde trata de explicar las verdaderas intenciones amicales que he estado intentando demostrar]






Aviso de Servicio Público 1: Los lectores que no pueden hacer comentarios por motivos de no ser usuarios de esta Web, tienen la opción de hacerlo a través de la URL del perfil de alguna red social. En buen cristiano, deben ingresar en la parte de Comentar como: Nombre/URL, en la parte correspondiente a URL copian el link de la página de su perfil del facebook, twitter o alguna otra red social y el comentario quedara registrado. Gracias “


<a href="http://www.perublogs.com/top100.php?top=1"><img src="http://botones.perublogs.com/img/perublogs0.gif" alt="Peru Blogs" style="border:0" /></a>

miércoles, 13 de febrero de 2013

MUERTE A CUPIDO




Este jueves 14 de febrero se celebra una de las festividades internacionales más importantes para los enamorados, el puto día de San Valentín. Y es que no estoy despotricando de ese día en particular (bueno e  realidad sí), es solo que me enferma ver el espectáculo que se monta desde muy temprano en la mañana hasta que anochece.

Muchos de mis amigos me han dicho que ese día en particular me comporto como una especie de duende malvado, de diablillo cascarrabias; de peludo y amargado Grinch de San Valentín, quizás tengan razón, quizás sea un solterón amargado, quizás odie este día porque nunca lo pase con enamorada, en fin, hay muchos motivos.

La verdad de las cosas – y lo digo con toda honestidad – para mí el San Valentín me causa algo que no sé muy bien que es. Odio y repugnancia no es, pero si estoy seguro que es una total indiferencia. Y es que, así vengan con su batallón de cupidos flechadores, con su armada de corazones con alitas, con su artillería hecha con globitos de helio color rojo, a todas estas cosas – y perdón por la expresión vulgar que el San Valentín me suscita – ¡me las paso por las pelotas! 

Quizás no sea solo yo el que piense que este día fue creado por algún avaro empresario que quiso sacar provecho del derrame sentimental que las parejas suscitan, pero al darse cuenta que el San Valentín es la fiesta de la minoría, no se le ocurrió mejor manera que llamarlo también “el día de la amistad” así, todas las personas serian víctima del consumismo masivo que provoca el 14 de Febrero.

El día de la amistad, el día de los enamorados, el día del amigo (creado por Cristal), el día del amigo elegido, el día del amigo con derecho y todas esas festividades creadas para romper el bolsillo del consumidor, me producen una especie de urticaria generalizada en todos los hemisferios de mi cuerpo. Pero, para no desviarnos del tema en cuestión, he clasificado esta festividad en dos partes: “el pre-san Valentín” (o día de los desesperados) y el propiamente dicho “día de San Valentín”.

Algunos se preguntaran y ¿por qué el día de los desesperados? pues es fácil, porque un día antes del 14 de febrero, casi todas las personas del mundo, se encuentran en una especie de miedo y pánico de pasar el San Valentín a solas, como si el hecho de no tener pareja para el 14, fuera el fin del mundo; como si todos te fueran a apedrear por no tener pareja ese día.

Muchos hombres un día antes del 14, tratan de resucitar al galán que llevan dentro y así intentar propiciar alguna salida con una chica para el 14. Otros, en un plan de desesperación, a último momento comienzan a subastarse vía redes sociales, como si fueran una especie de combo de San Valentín que incluye: cena romántica, peluche, flores de Rosatel y novio incluido.

En el colmo de la desfachatez, hay empresas virtuales que por una membrecía mínima se encargan de juntar parejas u organizar citas para esta fecha tan chupa sangre, como si el hecho de no tener pareja te convirtiera en el apestado de San Valentín.

Llega el 14 de Febrero  y desde muy temprano los programas de televisión  te bombardean con eventos San Valentinescos, como el popular concurso de chapes en campo de Marte (un refrito que ocurre todos los años).

Para un soltero como yo, salir de su casa un 14 de Febrero es vivir un atormentado vía crucis por las calles de Lima, para empezar todas las parejas están de la mano, como si en este día su amor fuera mucho más grande que el de días anteriores y al mismo estilo de Kevin Arnold, se convierte en el enamorado perfecto y ella, misma Winnie Cooper le corresponde pegándole una mirada dulce y acaramelada. Ver todo este espectáculo montado me sube la glucosa, y no precisamente por ser diabético, sino más bien por el dulce y la melcocha que segrega ese desborde sentimental.

Subes al taxi, la combi  o cualquier otro transporte urbano y desde ya las radios romanticonas de la capital (ritmo romántica, radio corazón, etc.) te atacan con una ráfaga de los hits más sonados de Alejandro Sanz, Arjona y el dúo hermanas esa que se hacen llamar Ha-ash.

Llegas a tu trabajo, prendes la computadora, y eres atacado por todas las propagandas virtuales que te invitan a ser parte de los descuentos en restaurantes, entradas al cine, combos en Rosatel, concursos para entradas gratis al concierto de Alberto Plaza, tarjetitas virtuales y todas aquellas propagandas que entran en tu bandeja como spam.

Sales del trabajo y decides ir a comer algo con tus patas, pero te das con la sorpresa que todos los putos lugares  están llenos, la cola es interminable para ir al cine, los restaurantes de pasta y comida italiana ya no tienen espacio y los fast food están abarrotados por la presencia de tantas parejas en la calle. Por un momento pensé que solo los “telos” y los parques estarían repletos, pero da la sorpresa que toda Lima es invadida por las parejitas acarameladas.

Decides no comer nada y largarte a tu casa, pero en el camino, eres atajado por los ambulantes que te conminan a comprar las rositas de a sol envueltas en papel platino, como si este día fuera un cataclismo de proporciones épicas; corres despavorido hasta llegar a tu domicilio y refugiarte del devastador desastre, te metes un duchazo, te pones algo cómodo, calientas el ají de pollo de la noche anterior, prendes el televisor y cual virus inmune a toda vacuna, todos los programas de televisión (tanto los de señal abierta como los de cable) se ponen de acuerdo para pasar especiales por el día de san Valentín, historias de abuelitos que aún se aman, concursos sobre el beso más largo, la trigésima quinta vez de la repetición de Titanic  (encima después de 20 años la re estrenan en 3D), el ranking de las 10 canciones románticas mas escuchadas este 14 de febrero (y que por vigésima vez gana “corazón partido” de Alejandro Sanz) y por último cuando al fin encuentras un programa gracioso como es “Los Simpson”, resulta que este día, se les ocurre pasar el especial de “Los amores de Bart”.


Este Jueves 14 de febrero, prometo no salir de casa, salvo que las circunstancias lo requieran y  si es así, prometo no renegar de las parejas, es más, podría hasta mirarlos con un poco de asombro y  quizá hasta con un poco de sana envidia.

Edición y fotografia: Dessiree Ramos Angeles (mas que angelita en San Valentín, la diablita y despachada Dessita)




Aviso de Servicio Público 1: Los lectores que no pueden hacer comentarios por motivos de no ser usuarios de esta Web, tienen la opción de hacerlo a través de la URL del perfil de alguna red social. En buen cristiano, deben ingresar en la parte de Comentar como: Nombre/URL, en la parte correspondiente a URL copian el link de la página de su perfil del facebook, twitter o alguna otra red social y el comentario quedara registrado. Gracias “


Aviso de Servicio Público 2: Gracias a la editora de mi blog, la popular Dessita, por incorporar nuevos gadget a la pagina del blog. En buen cristiano los gadget ayudan al lector a buscar la memoria de su elección, notificaciones al correo electrónico, resaltan la memoria más leída y hasta puedes seguirnos en facebook y twitter, toda una maravilla tecnológica.


jueves, 17 de enero de 2013

MACHO QUE SE RESPETA



El día de hoy - para sorpresa de muchos - he despertado un tanto irascible, inconforme, un poco fastidiado. Como muchos tengo días buenos y días malos, pero el día de hoy no es ninguno de ellos,  la razón es simple;  ayer me encontraba en mi casa, entretenido en el octavo partido de PlayStation con mi pata el gordo (me estaba dando una paliza), cuando recibo una llamada de “L” (una muy peculiar amiga), la cual pasa a informarme que tiene unas películas temáticas y que quiere verla solo con amigos hombres.

Al inicio me parece un poco extraña su petición, pero luego de analizarla con el gordo, decidimos aceptar su propuesta. Las preguntas que lógicamente vinieron después fueron: ¿Por qué querrá ver esas películas con amigos hombres? ¿Estará prohibido para mujeres? ¿Qué clase de películas serán? ¿Será una película porno  dramática?, en fin.  Llega la susodicha con una sonrisa picaresca y de inmediato se pone cómoda en el sofá para ver las tan misteriosas películas.

Acabo de terminar de ver los tan polémicos filmes “No se lo digas a nadie”, “Brokeback Mountain” y  “Another gay movie” y  he quedado tan desconcertado que estuve a punto de cerrar este blog.

No es que me considere homofóbico ni mucho menos, es más, tengo un par de amigos gay. Pero, el ver este tipo de películas, ha desencadenado una serie de prejuicios machistas que nunca pensé decirlos, así que, el que sigue es un infalible inventario de situaciones que identifican a un hombre con tendencias inclinadas.

-  Intuyes que un pata tiene tendencias medias mostaceras, cuando al comprar una botella de gaseosa o agua mineral, le pide a la despachadora una “cañita” o “sorbete” para succionar el liquido. ¡¡¡Maricon!!!. Esas peticiones de cañita solo lo piden las mujeres, porque es lógico que prefieran no quitarse el labial al beber del pico de la botella. Es por esa misma lógica que todos los tragos que lleven cañita son específicamente hechos para mujeres. En la vida van a ver a un hombre llegar a un bar, acercarse a la barra  y pedirle al bartender que le sirva una piña colada, un Daiquiri de plátano (recontra maricón) o un sex on the beach, adornada  y decorada por sorbetes, sombrillas y cojudeces. Si ese fuera el caso, entonces es fijo que  a aquél sujeto le sude la espalda.

-  Intuyes que a un hombre le sudan las manos, cuando en la redes sociales (sea el facebook, chat o comentarios del twitter) se ríe escribiendo “jijijiji”. GAY. Un hombre al responder un comentario gracioso solo se ríe escribiendo “JAJAJA” o “JOJOJO”, pero nunca con un “JIJIJI”, esas risitas picarescas y cómplices solo son permitidas por las mujeres que poseen el don de la coquetería, mas no de un hombre que intenta un flirteo con una chica.

Otro de los indicios que se pueden percatar en las redes sociales es a la hora de la plática por chat. Cuando te saluda diciendo “hola amix”, “hola amigüis”, “hola ami”, “hola amijey” u “hola amistad”. Chivatazo. Esas son mariconadas, normalmente solo se saluda con un “hola” y listo. Otra aberración textual es cuando van a dar su aceptación, alguno escribe “okis”, “okidoky”, “okey”. La expresión correcta es un simple “OK” y punto, no hay más. Y si hablamos a la hora de despedirse, es infalible darse cuenta cuando te escriben un “chaucito” o “byecito”. Recontra Chivatazo. En general un hombre no usa diminutivos para referirse a las cosas “perrito”, “dulcecito”, “avioncito”. pppffff…. son todas mariconadas.

- Intuyes que un brother le gusta el pan con plátano, cuando recién se están conociendo y te dice que lo llames por su sobrenombre de cariño - “Oe loco, te presento a un brother, Juan Carlos”, “hola que tal, soy Alan”, “hola como estas, dime Juanki”- Recontra ¡¡¡GAY!!!
Otra escena parecida seria - “oe causita, te presento al nuevo portero del equipo, Francisco”, “que tal, mucho gusto Francisco”, “igualmente, pero dime Francis o si quieres Panchito”- ¡¡¡PALETASO!!!. En primer lugar, un hombre nunca se autoproclama con sobrenombres y en segundo lugar, si lo tuviera, esperaría a que tú lo descubras, no te pediría que lo llames así.

- Intuyes que un pata es un Mariscal Cáceres, cuando empieza a insistir con ir a ver películas melodramática, lo peor no es eso, sino que organiza con sus amigas del instituto, una maratón de películas dramáticas con kilos de chocolate y postres para ponerse aun mas feeling de lo normal, y encima, en el colmo del melodrama, comienza a chillar en plena película (o lo disimula con tos). ¡Joder!, un hombre de verdad, aprieta la quijada y aguanta como los machos, así el protagonista principal haya quedado como padre soltero de catorce hijos y encima trece de ellos tengan cáncer terminal.

- Intuyes que a un fulano le gusta el Choripan, cuando está al día del nombre, los horarios y los episodios de todas las novelas de la televisión Peruana. Otra cosa diferente sería si estas con enamorada y por ende eres obligado a ver la maratón de novelas, solo por el hecho de complacerla. Pero muy diferente es llegar al trabajo y ver que a la hora del almuerzo se reúnen en una mesa todas las chicas de la oficina para qué el novelero de la chamba les cuente que “el galán de la novela, Jorge Miguel, está a punto de desposar a la pobre y sufridita de Ana Paola que viene a ser la pulposa y carnosa empleada de la casa”.  Mariconaso. Un hombre solo ve Futbol, porno y noticiero (hombre culto), las novelas y el melodrama son solo cosas de mujeres.

- Intuyes que a un varón le gusta el chunchuli, cuando tiene de mascota un gato. ¡¡¡¡Por Dios!!!! Solo un Cabrejos consumado tendría un gato. Un gato es como un perro pero en maricón, es delicado, camina cruzando las patas como si estuviera modelando en una pasarela y lo peor es que siempre esta arreglándose las uñas como si se hiciera una autopedicure. Un hombre solo puede tener un perro de mascota, al que se le enseña a chupar cerveza y con suerte a eructar.

En el caso de que tenga perros, no le pone nombres lindos, como “Popy”, “Moly”, “Toty”, Doty” o “Vaqui”. Esas son mariconadas, un perro solo puede llamarse con nombres fuertes, preferiblemente de personajes que marcaron época por su rudeza como “Atila” o “Conan”.

- Intuyes que a un hombre se le quema el arroz, cuando sabe el nombre de más de 4 tortas. ¡¡Gay declarado!! Un hombre solo conoce con las justas la de chocolate y eso, ya que preparación de tortas y postres despiertan el mismo interés que leer un libro de Química avanzada, el aumento de la criminalidad en México o la atormentada y sacrificada vida del dragón de comodo.

Y es que imaginemos por un momento a un hombre acercarse al mostrador y pedir: “disculpe, me traería una Claire, o una torta Reina Ana, una Pompedour o una Frasier”. El despachador si no es mujer te mirara con ojos machistas y te pegara una maldición india para ver si así se te quita lo mariscal. Un hombre al ver los 12 equipos de futbol, a 22 jugadores cada uno, mas la liga italiana, inglesa y la española, a quien le queda lugar en el cerebro para recordar el nombre de tortas, por Dios.

- Por último, intuyes que un pata prefiere la morcilla, cuando va de compras por alguna tienda comercial o galería y se demora horas de horas escogiendo un par de jeans, y lo peor, cuando al fin se decide por uno, va al probador, se lo pone, se para frente al espejo, y se voltea para mirar cómo le queda por atrás. ¡¡¡¡¡¡RECONTRA BEBITA!!!!! Un hombre no tiene la necesidad de ver cómo le queda el jean por atrás, ya que, el arma principal de todo hombre esta adelante y no atrás, o es que acaso vamos atacar con la cola, esas posiciones solo pueden ser propias de una mujer, mas no de un hombre.  

Pregunta Obligatoria para los lectores ¿Cuándo saben ustedes que a un hombre se le chorrea el helado? Quizás sus indicadores sean más precisos que los míos. 


[Edición: Dessiree Ramos Angeles (la riquichichisima y pulposa Delcita)]

Aviso de Servicio Público 1: Los lectores que no pueden hacer comentarios por motivos de no ser usuarios de esta Web, tienen la opción de hacerlo a través de la URL del perfil de alguna red social. En buen cristiano, deben ingresar en la parte de Comentar como: Nombre/URL, en la parte correspondiente a URL copian el link de la pagina de su perfil del facebook, twitter o alguna otra red social y el comentario quedara registrado. Gracias

Aviso de Servicio Público 2: quiero recalcar que no soy homofóbico ni mucho menos, todo lo expresado en estas líneas son textos irónicos que fueron desencadenados al ver tres películas consecutivas sobre temática gay.

Aviso de Servicio Público 3: Tengo que agradecer a Deya Torres, Nancy Vildoso y Marita Rojas por apoyar en la publicidad de este blog vía facebook, gracias chicas, se hicieron acreedoras a un rico pisco sunrise cortesía de la editora de este blog (aunque el gordo es el que quiere invitar). Debo agradecer también a Eliana Vildoso, que desde Madrid hace publicidad a este pequeño blog peruano. Gracias.


<a href="http://www.perublogs.com/top100.php?top=1"><img src="http://botones.perublogs.com/img/perublogs0.gif" alt="Peru Blogs" style="border:0" /></a>